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viernes, 20 de mayo de 2011

Liderazgo Comunitario

  
      El liderazgo facilitador de procesos comunitarios exige reconocer la realidad  en la que estamos inmersos y asumir el desafío de cambiarla o mejorarla, con la firme convicción de que ello es posible, si asumimos riesgos y no permanecemos pasivos esperando que las condiciones existentes cambien.

          Es un liderazgo que de acuerdo a lo planteado por Castilli y Quintero (2004):

…busca devolverle a la comunidad la esperanza y la confianza en su poder para construir mejores condiciones de vida, movilizarla en la búsqueda de oportunidades que la hagan avanzar progresivamente, para que actúe y haga que las cosas sucedan y retarla a experimentar mejores formas de hacer las cosas aprendiendo de los obstáculos y errores del hacer. (p. 74)

En este sentido, el proceso de liderazgo facilitador de procesos comunitarios se sustenta en por  lo menos seis orientaciones claves:

1.  Crear el sueño y construir la visión colectiva.

2. Concientización y desmitificación

3. Conformar equipo.

4. Empoderar.

5. Ser creíble y predicar con el ejemplo

6. Celebrar los logros y aprender de los errores.

Cuando hablamos de un liderazgo facilitador de procesos comunitarios estamos haciendo referencia a un liderazgo capaz de ayudar a animar, conducir, estimular, orientar y coordinar tareas de acción colectiva y participativa, de manera eficaz, eficiente y agradable, con el fin de propiciar procesos de planificación y desarrollo humano, social, comunitario y/u organizacional con el aporte y participación responsable de todos.

En este sentido, el liderazgo facilitador de procesos comunitarios  puede ser visto como un dinamizador o catalizador de tareas colectivas que permite o  hace más fácil o fluida la construcción colectiva de diagnósticos, los que a su vez hacen posible planear y actuar consensuadamente, con plena satisfacción de que se participa en un proceso democrático, claro y digno de toma de decisiones sobre lo público o lo comunitario.

Adicionalmente, entre los principios rectores de la facilitación de procesos comunitarios Castilli y Quintero (2004) destacan  los siguientes:

-     Participación democrática plena: cada persona tiene oportunidad de participar sin discriminación y es animada a aportar sus puntos de vista.

-     El facilitador debe estar abierto a las necesidades del grupo y a los cambios que ocurran durante el proceso.

-     Responsabilidad compartida: en el desarrollo de un encuentro comunitario todos los participantes mantienen una cuota de responsabilidad; el facilitador se encarga de conducir el proceso de diálogo que permitirá alcanzar los objetivos previstos por el propio grupo, mientras que los participantes son corresponsables de lo que allí ocurra con sus aportes y la sinergia que generen entre ellos.

-     Colaboración y comprensión mutua: los participantes y el facilitador trabajan cooperativamente para lograr objetivos comunes, reconociendo la legitimidad de las necesidades y aspiraciones de los otros

-     Honestidad: el facilitador y los participantes reconocen los propios valores, sentimientos, preocupaciones, limitaciones y prioridades.

-     Equidad: Cada participante tiene algo que aportar, ya que cada quien tiene una parte de la verdad, y es la diversidad de las voces la que permite llegar a soluciones incluyentes y realistas.

-     Imparcialidad: Para incrementar la efectividad y eficiencia de la toma de decisiones y la resolución de problemas de la comunidad, el facilitador debe mantener una posición neutral, que atienda a las diversas posiciones y opiniones por igual. El proceso de apoyo por parte del facilitador debe ser imparcial.

            En consecuencia, el tema de liderazgo despierta cada día más interés, particularmente en quienes deben asumir posiciones que demandan guiar a otros, en el camino hacia la construcción del Estado que establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

            Abordar el tema no resulta fácil si tomamos en cuenta que la literatura sobre liderazgo está llena de múltiples enfoques y de recetas acerca de «cómo usar el poder», lo cual en ocasiones es empleado como sinónimo de «cómo liderar», soslayando el hecho de que el concepto mismo de liderazgo tiene fuertes cargas ideológicas y éticas que deben ser develadas para hacer un uso responsable y consciente de ese liderar.

Si deseas ver la presentación de este artículo, visita el siguiente link: http://www.slideshare.net/rosilfer/lider-comunitario

Amigo (a) Lector (a): Cita los artículos publicados en este blog según la norma APA, de la siguiente manera:

Silva, R. (2011). Liderazgo Comunitario. (Disponible en: http://desarrollosocialcomunitario.blogspot.com/ . Consultado en (Mes y Año).

Participación Protagónica en la Comunidad

       Todo poder está ligado a un proceso de planificación, y éste a su vez se hilvana a un proceso de formación integral. Nadie debiese accionar sin el conocimiento previo y sin la planificación estratégica y conmensurada. Estos procesos se consustancian con el ejercicio del poder. El poder no es malo en sí, por el contrario todo pueblo necesita ejercer el poder, el poder-servicio.

       En tal sentido, uno de los objetivos fundamentales del proceso revolucionario venezolano, es el de avanzar y consolidar la participación - poder de todos y cada uno, un poder que llegue efectivamente al proceso de formación del hombre nuevo y a la sociedad nueva, como explícitamente lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

        En este propósito, cabe destacar que el fortalecimiento de las “sociedades basadas en el conocimiento y en el aprendizaje significativo” (UNESCO, 1998), depende en gran parte del impulso que las naciones le den, mediante las líneas que trace el Estado en sus planes de desarrollo económico y social.

      En Venezuela, las políticas y estrategias definidas en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social “Simón Bolívar” (2007-2013) establecen las líneas estratégicas fundamentales que orientan las acciones de transformación de la realidad educativa tales como: Adecuar el sistema educativo al modelo productivo socialista, fortalecer e incentivar la investigación en el proceso educativo, desarrollar la educación intercultural bilingüe, garantizar el acceso al conocimiento para universalizar la educación superior con pertinencia, todas éstas sintetizadas en la línea estratégica “Suprema Felicidad Social” y asumiendo así el rol de Estado Docente, desestimado por los gobiernos anteriores al gobierno bolivariano.

         Dentro de este nuevo orden social y económico emergente, como respuesta de las fuerzas sociales transformadoras a los modelos económicos neoliberales, los valores dominantes y la inequidad, surge la propuesta de un individuo formado en competencias, para fortalecer la creación de sociedades basadas en el conocimiento y el aprendizaje dinámico, de individuos responsables altamente cualificados, para trabajar en una variedad de contextos y aprendizajes para toda la vida, educación integradora para generar un desarrollo profesional continuo. Como bien expresa Morín (1995, 2000, 2006) “abordar la realidad como proceso en continuo cambio, orden- desorden- reorganización…”.
       Es a través de las actividades socio comunitarias relacionadas con la instrumentación de estos ejes que se logra poner en marcha proyectos concretos que resuelvan problemas específicos de las comunidades y organizaciones. Un aspecto importante de señalar es la participación protagónica de las comunidades, en conjunto con las instituciones de educación universitaria, no sólo en el planteamiento de las problemáticas que requieren solución, sino en la sistematización, formulación y ejecución de los proyectos asociados a las mismas.

       A este respecto, se hace oportuno acotar que la actuación de los Consejos Comunales según la Ley que los rige, debe estar dirigida a  promover el desarrollo endógeno de las comunidades que los han conformado, por ende, sus acciones estarán dirigidas a diferentes  espacios como la cultura, salud, economía, entre otros aspectos no menos importantes que garanticen el bienestar común.
      
        Para el logro de esta premisa, conviene destacar que  la planificación y ejecución de dichas acciones, necesariamente requieren de un soporte económico, que según la Ley de Consejos  Comunales (2009), les será otorgado a través de la elaboración de proyectos y tendrán como requisitos para su aprobación, la rendición de cuentas de los recursos anteriormente asignados.